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Medicamento caducados: ¿se pueden tomar?

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16/09/2016

El tema de los medicamentos caducados está sometido a controversia. En el ámbito farmacéutico, la Ley del medicamento obliga a incluir la fecha de caducidad en el etiquetado de cualquier medicamento. En términos generales, la mayoría de medicamentos tienen una caducidad de entre 2-3 y 5 años. Esta fecha indica el final del periodo en el que se garantiza que el producto farmacéutico mantiene la actividad de su principio activo al 100%. Pero, ¿esto quiere decir que superada dicha fecha el medicamento es perjudicial para la salud?

¿Quién asigna la fecha de caducidad?

El fabricante del medicamento es el encargado de indicar la fecha de caducidad, es decir, este proceso no está regulado de forma oficial ni necesita verificación por ningún organismo. El hecho de que el medicamento sea seguro y eficaz es condición indispensable para garantizar el éxito del fármaco, por lo que el laboratorio fabricante dará una fecha de caducidad con suficiente margen como para no arriesgarse a que aparezcan efectos adversos.

 

Caducidad vs vida útil

La fecha de caducidad de medicamentos, como se ha visto, se impone por el fabricante, sin embargo la vida útil es el tiempo que realmente el medicamento mantiene una potencia de más del 90% y permanece con sus propiedades físicas y químicas inalteradas. Para ver si estos tiempos coinciden, se han realizado una serie de estudios. Uno de ellos, llevado a cabo por la FDA (Food and Drug Administration) con el objetivo de ahorrar costes en los suministros farmacéuticos del ejército norteamericano. Se estudiaron más de 3000 compuestos de 120 medicamentos y diferentes formas farmacéuticas, obteniéndose que el 88% de los medicamentos mantuvieron las propiedades de su principio activo hasta 6 años más tarde que la fecha indicada por el fabricante.

 

Pros y contras de la caducidad de medicamentos

A favor de la fecha de caducidad

El doctor Emilio Vargas,  jefe del Servicio de Farmacología Clínica del Hospital Clínico San Carlos, insiste en que el hecho de respetar la fecha de caducidad de medicamentos, asegura que no se ha perdido la actividad del medicamento y no han aparecido sustancias potencialmente tóxicas. Algo muy infrecuente, pero posible.

No obstante, una cosa es que el medicamento caducado continúe siendo más o menos eficaz, y otra que pueda volverse tóxico. En el caso de la Tetraciclina, se ha visto que si se consume más allá de su fecha de caducidad, puede provocar una enfermedad renal conocida como síndrome de Fanconi. Otro ejemplo es la Penicilina, que una vez superada la fecha fin puede producir reacciones de hipersensibilidad.

Hay que prestar especial interés a los fármacos de estrecho margen terapéutico, pues son aquellos que deben tomarse en una dosis exacta. En estos, una pequeña disminución de la actividad farmacológica provocaría consecuencias graves para los pacientes. Ejemplos de este tipo de fármacos son la Digoxina, Warfarina, Epinefrina y ciertos anticonvulsivos y antiepilépticos. En este contexto, la Epinefrina, más conocida como adrenalina, pierde gran parte de su efectividad al superar su fecha de caducidad y teniendo en cuenta que este fármaco se emplea para rescatar al paciente de un shock anafiláctico, que sea efectivo 100% puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte.

Además, algunos expertos opinan que los medicamentos re-envasados, que han sido extraídos de su embalaje perderían su caducidad original y está sería reducida a no más de un año. Esto es así pues la fecha de caducidad se establece según la estabilidad del fármaco considerando su envase original, sin abrir ni manipular

En contra de la fecha de caducidad

En 2012 se publicó un estudio revelador en este campo, liderado por el farmacólogo Lee Cantrell, en el que se detectó la cantidad de ingrediente activo presente en ocho medicamentos caducados hacía 28 y 40 años. Los resultados fueron que 12 de los 14 ingredientes mantenían una potencia integral durante 28 años, y 8  de ellos durante 40 años.

También los oftalmólogos opinan al respecto. En concreto, John Sandford-Smith publicó en 2003 en el British Medical Journal un articulo, tras su experiencia operando en Nepal, en la cual asegura que utilizaban Lidocaína caducada más de 10 años y esta no mostró una disminución de efecto aparente. Tampoco otros fármacos biológicamente activos como la hialuronidasa liofilizada.

Además de lo comentado, el propio diseño de los medicamentos los hace resistentes, como es el caso de los comprimidos gastroresistentes, los cuales se formulan para que permanezcan inalterados a su paso por el estómago y liberen el principio activo en el intestino. Preguntándonos, si resisten a la acción ácida de los jugos y demás secreciones gástricas, ¿no resistirán aisladas en su blíster en condiciones adecuadas de almacenaje?

 

¿Qué se hace con los medicamentos caducados?

Los medicamentos caducados se deben depositar en el punto SIGRE, creado por la industria farmacéutica para dar un tratamiento medioambiental específico a los residuos de medicamentos de origen domiciliario y a sus envases. Es una creencia popular que estos medicamentos se reutilizan o se donan, pero esta práctica está expresamente prohibida por la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS). En resumen, SIGRE es una entidad sin ánimo de lucro que se encarga de garantizar el reciclaje de los medicamentos y cuyos costes son sufragados por los laboratorios adheridos a esta entidad.

 

¿Dónde almacenar los medicamentos?

Llegados a este punto, conocemos la importancia del envasado y almacenamiento de los medicamentos en la estabilidad de los mismos. Según la Organización Mundial de la Salud, los medicamentos deben almacenarse en lugares secos, ventilados, a temperaturas de 15ºC a 25ºC o, en determinadas condiciones hasta 30ºC. En ausencia de olores fuertes, indicio de contaminación y luz intensa. Por tanto, el cuarto de baño, sitio habitual de almacenaje de medicamentos en el hogar, no sería un sitio adecuado pues existen condiciones de elevada humedad y temperatura tras la ducha. Tampoco es buena idea almacenarlos en la cocina, lugar en el que también aumenta la temperatura con el cocinado. El sitio ideal sería aquel resguardado de la luz, en un botiquín, un cajón o una caja en un lugar retirado del alcance de los niños.

Por tanto, la fecha de caducidad de medicamentos se asigna por ley y, salvo excepciones, siempre tiene la misma duración máxima, en algunos medicamentos es real y en otros podría ampliarse si se almacenan en buenas condiciones. Estos datos son importantes en un mundo en el que los medicamentos no están al alcance de todos. Realizar estudios de seguridad y eficacia a largo plazo sería una solución para individualizar la fecha de caducidad y así ahorrar en gasto farmacéutico.

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Categorizado en: Salud

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