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La hora de oro: 60 minutos que pueden salvar vidas

25/11/2016
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La hora de oro, o también denominada hora dorada, comprende el intervalo de tiempo que abarca desde que tiene lugar un accidente hasta los 60 minutos posteriores. Esos 60 minutos son claves, ya que una intervención rápida y eficiente puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte.

Adams Cowley, cirujano militar y jefe del Centro Universitario de traumatología de Maryland, dijo que: “Hay una hora de oro entre la vida y la muerte. Si estás gravemente lesionado, tienes menos de 60 minutos para sobrevivir”.

Antes de abordar el tema en profundidad, es fundamental saber diferenciar entre una urgencia y una emergencia, ya que de ello va a depender las actuaciones posteriores.

¿Qué es una urgencia y una emergencia?

Una urgencia es todo aquel problema que aparece de forma inesperada, con una etiología muy diversa y con una gravedad variable. Se trata de una patología de lenta evolución y que por lo general no compromete la vida de la persona, pero cuya atención no puede demorarse más de 6 horas.

Por otro lado, una emergencia  es toda aquella situación en la que la vida de la persona, o la función de un órgano, corren peligro. Requiere de una atención sanitaria lo más temprana posible y la aplicación de primeros auxilios por parte de cualquier persona. En ella entra en juego la importancia de la hora de oro.

Los accidentes de tráfico, el contrarreloj de la hora de oro

Cualquier circunstancia que provoca un cambio en el flujo normal de la circulación de uno o más vehículos constituye un accidente de tráfico.

Según estadísticas de la DGT, en el año 2015 se produjeron 97.756 accidentes con víctimas, de las cuales 1.689 fallecieron. También hay que tener en cuenta que los accidentes de tráfico constituyen la primera causa de muerte entre los jóvenes de 18 a 25 años de edad.

Fases que tienen lugar durante un accidente

Una vez ha tenido lugar el accidente, se desarrollan una serie de fases que van a determinar la actuación que se debe llevar a cabo.

Fase 1

En la fase I, el fallecimiento de la persona accidentada es inmediato y a pesar de actuar de manera rápida y eficiente, las probabilidades de evitar dicha muerte es prácticamente nula. Constituye el 10% de las muertes.

Fase 2

En la fase II entra en juego la “hora de oro” u “hora dorada”. Es de gran importancia esta fase, ya que durante esa hora se producen el 75% de las defunciones, las cuales podrían ser reversibles si se presta asistencia a la persona.

Fase 3

Y por último en la fase III, se produce la muerte de la persona accidentada como consecuencia de las complicaciones del tratamiento inicial, y tiene lugar a los días o incluso a las semanas del accidente. Corresponde al 15% restante de las defunciones por accidentes de tráfico.

Tras haber identificado los tipos de fases que se suceden tras un accidente y cuáles son las susceptibles de asistencia, vamos a aprender que actuaciones pueden ser llevadas a cabo por el ciudadano de a pie y cuales por los profesionales sanitarios.

Actuaciones del ciudadano de a pie: cómo actuar en la hora de oro

La primera persona que acude al lugar del accidente va a constituir el primer eslabón de la cadena asistencial o cadena de supervivencia. Una vez esta persona haya tomado conciencia de lo ocurrido deberá de llevar a cabo el esquema PAS, es decir:

En primer lugar tendrá de protegerse a sí mismo y el lugar del accidente, para evitar que ocurran nuevos accidentes o complicaciones.

A continuación, procederá a alerta o avisar a los Serv112 INESEMicios de Urgencias y Emergencias de la provincia, indicando la localización del accidente, las características y el número de vehículos implicados en el mismo, el número de heridos y toda la información posible que pueda aportar sobre ellos y además deberá de facilitar un número de teléfono que permita contactar con él/ella nuevamente.

En último lugar, deberá de socorrer a los accidentados. Hay que destacar que estar heridos tienen una alta probabilidad de sufrir una lesión de la columna cervical, por lo que se debe evitar moverlo mientras que no sea estrictamente necesario. En el caso de que tenga que ser desplazado, habrá que mantener alineado el eje cabeza-cuello-tronco. De igual manera, si el herido lleva un casco, no se deberá de quitar bajo ningún precepto a no ser que se dispongan de los conocimientos necesarios.

Durante la hora de oro y hasta la llegada de equipo de urgencias y emergencias,  se llevarán a cabo las maniobras salvadoras que comprenden la apertura de las vías aéreas, ya que la obstrucción de la vía aérea constituye la causa de muerte evitable más frecuente entre los accidentados, y el control de las hemorragias. Ambas ayudan a reducir de manera considerable la mortalidad en estos tipos de heridos.

Actuaciones del profesional sanitario

La asistencia sanitaria de estos tipos de pacientes requiere de una valoración primaria que permita detectar y tratar todas aquellas alteraciones que supongan una amenaza para la supervivencia del paciente. Se evaluarán:

Las vías respiratorias con control cervical (A), si está consciente se procederá a inmovilizar la cabeza y el cuello mediante la colocación de un collarín cervical. Por el contrario, si está inconsciente se realizará la maniobra frente-mentón y se inspeccionará la cavidad oral para extraer los posibles objetos que puedan existir, se aspirarán las secreciones, se colocará una cánula oro faríngea y por último se le intubará.

La ventilación (B), mediante la valoración de presencias de heridas en el cuello, tórax o contusión que dificulten la respiración. Corrección del neumotórax, en caso de que exista. Monitorizar la saturación de oxígeno y el paso de medicación.

La circulación (C), por medio del control de las hemorragias externas. Una vez hayan sido controladas se deberá de valorar el estado hemodinámico y monitorización electrocardiográfica del paciente.

Por último, la valoración del estado neurológico (D) se realizará mediante la escala de Glasgow.

Una vez detectadas las alteraciones que comprometen al paciente, se debe de actuar sobre ellas y ponerle un tratamiento precoz hasta que sea trasladado al centro sanitario correspondiente y se inicien las maniobras diagnósticas y terapéuticas más adecuadas.

La hora de oro, son 60 minutos críticos en los que una rápida y efectiva actuación puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte del herido. He ahí la importancia de una correcta formación de los ciudadanos en soporte vital básico, ya que contribuir a salvar una vida no es solo competencia de los profesionales sanitarios.

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Categorizado en: Salud

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