Generación “tupper”, comer sano en la oficina es posible

10/09/2013
Número de visualizaciones

A pesar de contar con más de medio siglo de existencia, la tradicional fiambrera, tartera o tupper – que es como conocemos a este objeto en nuestros hogares – sigue siendo un elemento de rabiosa actualidad, con un mercado “in crescendo”  motivado principalmente por los frenéticos ritmos de vida que imperan en las urbes y que nos obligan a “disfrutar” de los almuerzos en los lugares de trabajo. Si bien es cierto que a simple vista parece un objeto aburrido que en silencio grita ese popular dicho de que “como en casa no se come en ningún sitio”, no lo es menos el hecho de que, con un poco de orden, planificación y creatividad podemos emplear este recurso como una fuente inagotable de salud cuidando de nuestros bolsillos, y lo más importante, de nuestra alimentación,  como si del ámbito doméstico se tratase. Pero, ¿cómo conseguir la fiambrera ideal?

1. Planificación

Constituye una de las máximas para presumir de tupper en el trabajo. Planificar nuestras compras y nuestros menús nos permitirá contar con una amplia y diversa variedad de alimentos con los que luego crear coloridas, sabrosas y saludables combinaciones en base a una alimentación equilibrada. Por eso, desde el mismo momento en el que estamos llenando el carro de la compra, se hace obligada la presencia de frutas y verduras, carnes magras, huevos, pescados, arroces, pastas, panes y harinas integrales, legumbres y frutos secos, que luego se verán reflejados como creaciones culinarias en nuestras tarteras.

Anticiparse con una buena planificación nos permitirá escapar de las pocas ganas y de la ausencia de ideas que suelen acudir cuando nos enfrentamos a la consabida tarea de preparar las fiambreras con poco tiempo, y lo que es más importante, nos hará tomar consciencia de la importancia de una alimentación saludable, combinando y seleccionando los alimentos que proporcionan beneficios para nuestro organismo en detrimento de aquellos que perjudican nuestra salud, tan presentes en aquellos tuppers preparados con prisa o directamente comprados en el supermercado.

2. Colorterapia y creatividad

Las presentaciones de nuestros platos juegan un papel importante, ya que los hacen más o menos apetecibles. Los diferentes colores suponen un “plus” de atractivo en ese sentido, pero van mucho más allá, aseguran la diversidad de nutrientes y por tanto una dieta rica y equilibrada, que es lo que en definitiva tiene que reflejar nuestro tupper, así que no hay nada más que dejar volar nuestra imaginación y jugar con los distintos colores y texturas que ofrecen principalmente alimentos como  las verduras.

3. Equilibrio

Lejos de connotaciones estéticas, la finalidad de un tupper saludable es la de trasladar un almuerzo equilibrado y sano, como el que realizaríamos en casa, a nuestros trabajos. La fórmula para conseguirla es muy sencilla y siempre debe incluir:

Sin olvidar al agua como bebida de elección y evitando bebidas azucaradas y alcóholicas que sumarían calorías a nuestras dietas y que además son perjudiciales para nuestra salud.

4. Manipulación higiénica

Desde que cocinamos un plato hasta que lo consumimos pueden pasar varias horas en las que, si no se siguen las medidas higiénicas oportunas, puede producirse la proliferación de bacterias patógenas en los alimentos, que pueden desencadenar problemas intestinales de diverso orden (diarreas, vómitos,…etc.)

Por ello, una vez que terminemos de preparar un plato, no debemos ponerlo inmediatamente en el tupper y cerrarlo herméticamente. Esto sólo hará que se favorezca la humedad y por ende la proliferación de bacterias en los alimentos. Es necesario dejar que se enfríe a temperatura ambiente durante un plazo aproximado de 1 hora, tiempo tras el cual se podrá cerrar y refrigerar.

Al día siguiente, lo ideal es trasportar nuestros tuppers en una bolsa en la que se mantenga la temperatura, asegurándonos de que a la hora de consumirlos, los calentamos en el microondas a una temperatura superior a 70ºC, garantizando de esta manera la eliminación de bacterias patógenas.

Respecto al material de las fiambreras es recomendable que éstas sean de vidrio, evitando la transferencia de componentes tóxicos del plástico durante el calentamiento. No obstante si optamos por un recipiente plástico hemos de cerciorarnos de que aparezca siempre un icono en el que se representa una copa junto con un tenedor.

5. Algunos consejos para disfrutar

Finalmente os apuntamos unos retoques que nos permitirán degustar nuestras preparaciones como si estuviesen recién salidas del fogón:

  • No aliñar las ensaladas en casa reservando el aliño para la oficina. De esta manera evitamos alterar la textura de lechugas y tomates.
  • Salar la carne después de calentar en el microondas para evitar que se reseque durante el calentamiento.
  • Incorporar un chorro de limón o aceite a la carne o al pescado antes de meterlos en el microondas, permitirá conservar su textura y jugosidad.
  • Usar fiambreras con múltiples compartimentos que eviten la mezcla de sabores y la distorsión de los mismos.
0
Categorizado en: Dietética y Nutrición

1 Comentario

  1. dice:

    Me parece una excelente idea. ¡La pondré en práctica!. Muchas gracias.

    0

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Descubre MasterClass de INESEM. Una plataforma en la que profesionales enseñan en abierto

Profesionales enseñando en abierto