alimentacion personas mayores

Alimentación y envejecimiento: alimentación personas mayores

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22/03/2016

Que España está envejeciendo es una realidad palpable según las estadísticas. Se prevé que para 2050 la población mayor de 65 años supondrá un 35% de la total. En menos de 30 años, se ha multiplicado por dos las personas que superan esta edad. El envejecimiento es un fenómeno complejo que va más allá del arrugado de la piel, ya que implica cambios moleculares, celulares, fisiológicos y psicológicos importantes. Es una etapa de la vida, muy marcada por problemas físicos como pueden ser la falta de movilidad,  carencia de piezas dentales, falta de apetito o escasa sensación de sed. Es por ello, que en esta etapa se debe hacer un gran hincapié en una nutrición adecuada a las necesidades de la persona, en concreto en función de sus dolencias crónicas o características físicas. Es de vital importancia distinguir entre una alimentación para un anciano sano que para uno enfermo. En el primer caso, como en cualquier otra etapa, la necesidad principal debe ser evitar carencias nutricionales y prevenir aparición de enfermedades mientras que en el segundo, los requerimientos estarán modificados pudiendo llegar a provocarse una disminución de las reservas corporales.

Alimentación personas mayores: ¡atención  a estos nutrientes!

Con la edad, se va aumentando la presencia de grasa en el organismo en contra de la pérdida de masa magra y agua. Igualmente la capacidad de matabolizar lípidos y proteínas se puede ver afectado e influir e interaccionar con fármacos. Son un colectivo especialmente dado a padecer desnutrición y en algunos casos las carencias de vitaminas y minerales deben ser suplementados si con la dieta no se pudiera equilibrar.

Con respecto a proteínas, puede ser muy recomendable aumentar su ingesta en casos de estados hipercatabólicas por enfermedad, infección, cirugía u otras patologías. Igualmente, deben ser reducidas en casos de alteraciones hepáticas o renales.

Para los hidratos de carbono, no hay grandes cambios con respecto a otros colectivos,  dando énfasis a los complejos, que están presentes sobre todo en cereales, hortalizas, frutas y leguminosas. Si hablamos de fibra dietética,  se recomienda un consumo de unos 25-30 gramos por día ya que éste favorece la motilidad, tránsito intestinal y mejora el estreñimiento, sin olvidar que un exceso podría ocasionar molestias digestivas y falta de absorción de algunos micronutrientes. Para el caso de los lípidos, hay que tener en cuenta que el aporte debe ser de alimentos ricos en ácidos grasos poliinsaturados como pescados, frutos secos y aceite de oliva vírgen,  que además supone un gran aporte de energía en poco volumen. Sin problemas de salud que lo impidan, la ingesta de ésta debe ser similar al resto de etapas.

Las vitaminas y minerales también son dignas de mención, ya que la biodisponibilidad suele estar comprometida por los cambios fisiológicos acarreados con la edad o bien, por interacción con algún tipo de medicamento. El calcio (junto a la vitamina D), por ejemplo, es uno de los minerales que se deben tener presentes junto al magnesio, yodo,  hierro o sodio. Los requerimientos de vitaminas no suelen cambiar con la etapa de la vida, pero sí la biodisponibilidad por tanto, deben ser añadidos a nuestra dieta con alimentos mayoritariamente ricos en ellas, como frutas, verduras, hortalizas o frutos secos entre otros.

Los requerimientos en vitaminas deben ser revisados debido a la pérdida en biodisponibilidad de éstas.

El agua debe ser también muy tenida en cuenta, ya que muchas veces, la sensación de sed se ve minada, siendo necesario que se beba agua incluso sin sed hasta llegar a los 2 litros diarios.

También muy útil es aumentar la ingestión de alimentos antioxidantes 

En conclusión…

Como se ha podido comprobar en la lectura de este post, los hábitos alimentarios saludables suponen consumir una dieta equilibrada con un gran abanico de alimentos, por lo que no tiene porqué ser una dieta aburrida o insípida. Sólo es necesario un poco de tiempo, sentido común y tener muy en cuenta las necesidades particulares de cada caso.

“Envejecer es como escalar una gran montaña; mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, y la vista más amplia y serena.”- Ingmar Bergman

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Categorizado en: Dietética y Nutrición

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