enfermedades inflamatorias intestinales

Enfermedades inflamatorias intestinales. ¿Qué son y cómo afectan a nuestra nutrición?

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25/08/2017

En la actualidad, estadísticamente las enfermedades inflamatorias intestinales siguen siendo predominantes en áreas nórdicas, aunque durante los últimos tiempos su aparición se ha visto incrementada de manera progresiva en la población española.

Podemos definir a las enfermedades inflamatorias intestinales (EII) como patologías crónicas con periodos de actividad y periodos de remisión que alteran el funcionamiento normal del intestino. Suele aparecer en individuos de 15 a 30 años, y en la actualidad se desconoce su causa, aunque se acepta un fallo en la respuesta inmune frente a la flora bacteriana en individuos genéticamente predispuestos.

Diferentes enfermedades inflamatorias intestinales: Colitis Ulcerosa y la Engermedad de Crohn

Una vez definida la enfermedad, podemos encontrar dos trastornos diferentes: la Colitis Ulcerosa y la Enfermedad de Crohn. Independientemente de cual, los síntomas clínicos más comunes suelen ser: Diarrea (con moco o sangre en caso de la CU), dolor abdominal, fiebre y pérdida de peso. El diagnóstico definitivo se realizará en base a estos criterios y a otros adicionales como los radiológicos, endoscópicos e histológicos.

Respecto a los síntomas, aunque son comunes, cada una de ellas tienes un lugar de afección diferente. La colitis ulcerosa tiene lugar en el recto y colon distal, mientras que la enfermedad de Crohn puede darse en cualquier parte del tubo digestivo e incluso en diferentes zonas de forma discontinua y al mismo tiempo. Además, se conoce que la colitis ulcerosa ha afectado a mayor número de hombres y la enfermedad de Crohn a más mujeres.

Al tratarse de enfermedades intestinales, el riesgo de malnutrición es mayor, viéndose afectado un 50-70% de los casos en la enfermedad de Crohn y un 19-62% en la colitis ulcerosa. Este sobreriesgo sumado a la condición de cronicidad de la enfermedad, provoca que quien la padezca deba aprender a cuidar la alimentación independientemente del periodo de actividad o inactividad en el que se encuentre la patología, ya que no existe la cura o remisión absoluta de sus síntomas.

Esta prevalencia de malnutrición viene debida a la mala absorción, la disminución de la ingesta a consecuencia del ayuno terapéutico o dolor abdominal, el aumento de catabolismo por la actividad inflamatoria, el uso de corticoides, la fiebre, etc.

Las consecuencias negativas que esto puede generar van desde adelgazamiento y retraso de crecimiento, hasta el detrimento de la densidad mineral e inmunosupresión. Pasando por todas las patologías derivadas del déficit de vitaminas y minerales.

Nutrición en casos de enfermedades inflamatorias intestinales

Dado este punto, entra en juego la nutrición para rectificar estas carencias de micro y macro nutrientes, así como favorecer el restablecimiento de la mucosa. Es necesario que la alimentación se adapte a cada estadio de la enfermedad. En la colitis ulcerosa este tipo de tratamiento será únicamente de soporte, mientras que en la enfermedad de Crohn es tanto de soporte como el tratamiento primero en un brote.

En la mayor parte de los casos, la dieta oral es bien tolerada, no siendo necesario recurrir a vía enteral o parenteral. A continuación, se detallan de forma genérica las pautas a seguir durante la fase de brote:

  • Proteína. Aumento del consumo de huevo, pescados blancos, carnes magras, tofu, verduras como espinaca o brócoli. Nos ayudarán en gran medida con la regeneración de tejidos
  • Disminución de su consumo. Los lípidos actúan como lubricantes, facilitando el paso de los alimentos y aumentando así el número o la frecuencia de deposiciones, lo que, dada la condición de la patología, ya vemos aumentado.
  • Respecto a los azúcares, la lactosa o sacarosa serían candidatos a omitir por su participación en la producción de diarrea. Y en cuanto a la fibra contenida en los CH se recomendaría reducir la de tipo insoluble mayormente usada en casos de estreñimiento y aumentar el consumo de fibra de tipo soluble que nos ayudaría a enlentecer el tránsito.
  • Líquidos. Reforzar su ingesta, ya que con el aumento de deposiciones diarreicas también los hace el riesgo de deshidratación.

También es muy importante no olvidarse de mantener las medidas higiénicas adecuadas en la cocina. Por ejemplo, el uso de la olla exprés es interesante para eliminar los microorganismos en mayor proporción que los utensilios de uso común.

Una vez superada la fase de brote en las enfermedades inflamatorias intestinales, se continuará con una dieta equilibrada, pudiendo definirla como aquella que aporta los nutrientes necesarios para nuestra edad, actividad física, situación fisiológica, etc. Como siempre, todas las recomendaciones dietéticas se proporcionan de forma individualizada, no solo atendiendo a la tolerancia de los alimentos, si no a las preferencias que quién finalmente los consumirá.

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Categorizado en: Salud

5 Comentarios

  1. javier Meza dice:

    explicación fácil de entender y muy interesante, a estar prevenidos y considerar sus síntomas para luego acudir al médico. lo tomaré en cuenta

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  2. Sonia dice:

    Muy clara la explicación. Facilita el recuerdo de las características y diferencias entre las dos enfermedades. Artículo muy útil. Gracias

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  3. Ruben Henry Matthew dice:

    Gracias por este topico.

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