moscas volantes

¡Doctor, veo moscas!

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Diego Salas Castro
Licenciado en Psicopedagogía y Diplomado en Magisterio por la Universidad de Granada. Experto en reeducación psicopedagógica, TDAH y trastornos de conducta en la infancia y la adolescencia. Experto en actividad física y el deporte en alumnado con necesidades educativas especiales. Especialista en métodos de investigación aplicados y análisis de datos. Máster en Diseños de Investigación y Aplicaciones en Psicología y Salud. Profesor de INESEM Business School.

Si hiciésemos una encuesta entre nuestros allegados, casi con total seguridad un porcentaje muy elevado de ellos, nos confirmarían que padecen lo llamado como moscas volantes o “centelleos”. Dependiendo de la percepción e interpretación que demos a este fenómeno, podemos encontrar descripciones que asemejan este efecto a telarañas, hilos, manchas, puntos o nubes que flotan en nuestro campo de visión y que en ocasiones pueden convertirse en un molesto acompañante que nos obsesiona y desespera.

Este efecto se produce principalmente cuando miramos a un fondo liso, tal como una pared, el cielo o cualquier superficie de un color claro.

La causa por la que vemos “moscas volantes”, corresponde al espesamiento del material gelatinoso del humor vítreo. El gel que rellena el ojo denominado vítreo, se colapsa de forma espontánea formando opacidades que flotan dentro de esa gelatina y se mueven junto con el movimiento del ojo, apareciendo y desapareciendo en nuestro campo de visión, denominándose como desprendimiento vítreo o miodesopsias.

En casos excepcionales, puede recurrirse la fotodisrupción de las manchas por medio de tratamiento láser o por medio de una técnica consistente en la extracción del humor vítreo afectado y a su sustitución por una solución salina, esta técnica se  denomina vitrectomía

Pero lo cierto es que no existe un tratamiento efectivo para eliminar por completo estas “manchitas” o “moscas” que se convierten en acompañantes fieles en nuestras vidas, con lo que debemos acostumbrarnos a vivir con ellas, intentando no perseguirlas con la mirada ni tratar de enfocarlas en nuestro campo de visión, ya que sólo conseguiremos obsesionarnos con ellas y sufrir mareos o dolores de cabeza, pero debemos tenerlas muy presentes ya que en caso de experimentar un aumento en el tamaño o número de estas “moscas”, así como una pérdida del campo de visión, puede ser el primer indicio de un daño grave en la retina, que con un diagnóstico prematuro se puede tratar con el fin de evitar desenlaces menos deseables como es el caso del desprendimiento de retina, con lo que debemos consultar con un especialista para descartar y prevenir daños mayores.

En el siguiente vídeo, el doctor Carlos Mateo del instituto de microcirugía ocular, explica las diferencias en la sintomatología y la gravedad de la aparición de flashes, manchas o sombras en el campo visual.

Fuente: Instituto de microcirugía ocular (IMO)

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