Día mundial de la Obesidad

12/11/2012

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8 Comentarios

  1. sylviepierre dice:

    Qué interesante!!!!!!! Comparto totalmente su reflexión. Para responder rápidamente a sus preguntas:1. Sí conozco el término interdisciplinar y me parece también más acertado. Gracias.2. La actividad física, ejercicio físico…es verdad no hablo directamente de él pero SÍ es imprescindible como el resto de los cambios. Es también proceso, como cada cambio sobretodo con las personas que acompaño que sufren de obesidad mórbida y severa.  ouhhh podría seguir compartiendo sobre el tema horassss es tan interesante.Monté, desde más o menos un año, un proyecto para permitir a las personas (obesidad de tipo III y IV sobretodo) con pocos medios económicos emprender un tratamiento de calidad mediante el coaching nutrición muy accesible. Es lo mejor creo que he hecho profesionalmente en mi vida. Soy testigo de lo que el ser humano es capaz de hacer, cambiar cuando uno se compromete con él y lo acompaña en sus pautas…Gracias nuevamente por lo compartido arriba.

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    • Juan Carlos Benavente Juan Carlos Benavente dice:

      Gracias también a usted por su implicación con la revista digital. También ha contribuido enormemente a enriquecer la calidad de este post.
      Le felicito por el proyecto que está llevando a cabo, me parece interesantísimo. No dude en contar conmigo si necesita que le asesore en cualquier aspecto en este sentido.
      Espero que mantenga su implicación en la revista digital y sigamos ampliando información sobre los temas tratados en los post.
      Estamos en contacto, un saludo.

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  2. sylviepierre dice:

    Gracias Juan Carlos. No podría decir que
    todas las personas que acompaño tienen a la raíz de su obesidad una herida cuya
    consecuencia es traumática (psicológica), más o menos profunda y grave pero casi
    todas sí. El reto y desafío del paciente et de los profesionales que lo
    acompaña en un tratamiento multidisciplinar es lograr romper con el enlace
    EMOCIONES-INGESTA
    .

    Hablamos de una experiencia concreta para
    ilustrar la importancia de “cortar” con el fuerte enlace
    emociones-ingesta en numerosos pacientes con obesidad.

    Paciente de 53
    años. A los 7 años sufre durante 2 años de su vida una experiencia traumática,
    que nunca se ha expresado hasta hoy. A la raíz de esa herida profunda, engorda.
    Tiene una obesidad casi de tipo III (mórbida) yendo cada vez a más. Esa
    paciente luchó toda su vida para curar su cuerpo haciendo todo género de dietas
    pero nunca lo logró. Cogió kilos poco a poco como la mayoría de las personas.
    Empecé un trabajo de COACHING (de vida, personal) y Nutrición con ella hace 2
    meses. Encontramos SU dieta (su forma de comer adaptada a su ritmo de vida, gusto
    y sobretodo cuerpo), pero es sólo desde
    que esta paciente empezó a  expresar y
    observar su vida (expresión del trauma), sus emociones, su comportamiento, toma
    de consciencia del enlace “emociones con ingesta, que logró cada semana perder peso.
    Todo eso, acompañado de pautas nuevas personalizadas (entre ellas pautas
    alimenticias), potenciando las aptitudes de esa paciente y los pasos dados,
    desarrollando autoestima/autoconfianza, reconciliación con su cuerpo… y
    acompañamiento cercano y personal de esas etapas y metas…  Esta paciente en una evaluación dice “sabía
    que tenía que cambiar algo pero no sabía qué, tampoco cómo hacerlo cada día. Me
    sentía SOLA ante una montaña, aunque conociendo los senderos
    .”

    Diría que este enlace “emociones-ingesta” es resultado de una vivencia
    personal del paciente
    que tenemos que tomar en cuenta en el tratamiento
    multidisciplinar desde el inicio. La persona en un
    momento dado de su vida, por motivos conocidos o desconocidos, ha creado
    una respuesta sistemática a sus emociones, comiendo: alegría, miedos, tristeza,
     rabia, anticipación también y
    aburrimiento (vacio de proyecto, apatía…) esas emociones suelen producir,
    ansiedad, nerviosismo, agotamiento… y vienen herir la autoestima,
    autoconfianza…  en fin, afecta el
    desarrollo feliz de una persona, su bienestar psicológico y físico.

    Para calmar, llenar los vacios, sentir un
    alivio inmediato para “menos sufrir” (aunque efémero como con otra “droga”)…,
    la persona recurre a la comida
    .

    Una vez “creado” este enlace, “emociones-ingesta” , de forma
    consciente o inconsciente es muy difícil deshacerse
    de él porque justamente es goce, deleite, júbilo… porque también tenemos que
    comer varias veces al día…  Además, una
    vez que lo hemos utilizado y que ya empezamos a coger kg, ver que empezamos a
    deteriorar nuestro cuerpo engendra otra tristeza, desprecio… y es el pez que se
    muerde la cola… aumentamos la ingesta y esta vez, a veces cuando, sin saborear,
    sin ser consciente de lo que comemos, cuando comemos etc… ya no hay placer…

    A saber, parece lógico que es fundamental romper con esa dinámica “emociones
    con ingesta” en un primer tiempo dándose cuenta de lo que pasa, entrando en una
    dinámica de pautas alimenticias diferentes, una dinámica de cambio: conlleva la
    gestión de las emociones con nuevas herramientas. El “¿qué hago cuando siento
    tristeza, cuando me siento nerviosa,  etc…?

    Eso pasará por un trabajo junto a un equipo de profesionales en
    distintos ámbitos. Para curar el cuerpo, en este caso la obesidad y enfermedades que
    conlleva con un/a médico/a; Averiguar, expresar lo
    que vive, lo que siente el o la paciente, los motivos de sus emociones,  pautar su vida para
    ir hacia un cambio,  pautas gestión de
    las emociones, con la ayuda de un/a psicólogo/a; Re-Aprender a comer bien (pautas alimenticias / falsos mitos…) y
    encontrar “su” forma de comer (personalizada) con la ayuda de un/una
    nutricionista; Entrar en una dinámica de cambio y vivirla,  pautas y conductas nuevas (alimenticias,
    gestión de las emociones…) para convertirlas en
    hábitos mediante metas concretas y realistas, personalizadas;  aprender a conocerse y amarse (virtudes y
    limites), potenciar la autoestima y autoconfianza, aclarar los objetivos
    del paciente… estar acompañado en esta experiencia de cambio, en el tratamiento
    con la ayuda de un/a coach personal.  

     

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    • Juan Carlos Benavente Juan Carlos Benavente dice:

      Le vuelvo a agradecer su comentario, me resulta muy interesante y enriquecedor su punto de vista. Paso a hacerle algunos comentarios al respecto.

      Habla de “encontrar SU dieta”. Estoy totalmente de acuerdo con esta idea, de hecho considero erróneo que la dietética y la nutrición se centren tanto en elaborar dietas y dietas… dietas por doquier para todos. Hace años que sustituí el concepto de dieta por el de hábitos alimentarios. Lo que hay que procurar mediante una intervención nutricional es modificar los hábitos alimentarios del paciente. Por supuesto, no se trata de que el paciente acuda un día a la consulta, le demos un giro de 180º a su forma de comer y lo volvamos a citar para dentro de unas semanas para ver su evolución. No es así como me gusta trabajar.
      La idea es ir introduciendo pequeños cambios en sus hábitos de vida para que poco a poco se vayan sentando las bases de sus nuevos hábitos de vida más saludables. Para ello es imprescindible acompañarlo durante todo el proceso, que no se sienta solo y vulnerable.
      Por supuesto considero que la mejor forma de abordar cualquier caso, ya sea patológico o no, es desde un ámbito interdisciplinar. Cada campo de conocimiento dispone de infinidad de perfiles profesionales muy especializados en ámbitos concretos. Entonces, ¿Por qué no se hace así en todos los casos? Por mi experiencia, existen dos barreras que lo impiden:
      1.- Cuantos más expertos en áreas concretas se movilicen en un caso, más cara resulta la intervención. En muchos casos es cuestión de priorizar en que gastar el dinero, pero ciertamente no todo el mundo puede permitirse pagar a un coach, un nutricionista, un entrenador y un médico. Por lo tanto, en este caso, la persona obesa suele acudir al que más barato le cuesta: el médico de cabecera de la seguridad social. Lo que me lleva a la segunda barrera:
      2.- Existen demasiados egos en el ámbito profesional en general, y en las ciencias de la salud de manera exagerada. Tradicionalmente el médico ha sido la figura que ha tratado la gran mayoría de casos patológicos y con toda la justificación del mundo, ya que hasta no hace muchos años era el único profesional que existía en el ámbito de la salud. El problema de esto es que aun hoy día la sociedad sigue otorgándole subconscientemente al médico esa distinción sobre el resto de profesionales de la salud, situación que dificulta la labor del resto.
      Por tanto, como dicen en mi pueblo, “se junta el hambre con las ganas de comer”. O sea, si unimos que lo más económico es acudir a tu médico de cabecera y éste te suelta unos “consejillos” básicos sobre nutrición y sobre actividad física, te manda unas pastillitas “quemagrasa” para adelgazar, y además te dice que no estás tan mal, te vas a casa tan satisfecho… pero sin ninguna solución real. Lógicamente el médico de cabecera tiene poco o nulo margen de maniobra ya que está obligado a ver a un paciente cada 7 minutos. Demasiado bien lo hacen con los medios que se les otorgan. Pero sería mucho más profesional, desde mi punto de vista, como mínimo informar al paciente de las distintas posibilidades que existen, aunque lo ideal sería que esté dispusiese de un equipo interdisciplinar que le apoye y trabaje con el “codo con codo”.
      Pero estos egos de los que hablo no sólo se encuentran en la figura del médico, sino en todos los perfiles. A veces escucho hablar a compañeros que por sus palabras parece que la única forma de abordar una intervención es desde el ámbito en el que ellos son expertos.
      No quiero entrar más en este tema, ya que creo haber dejado mi postura clara. Creo necesario un cambio de mentalidad global: en primer lugar por parte de la sociedad, pasando por el médico y terminando por el resto de profesionales que nos dedicamos a la promoción de la salud. Hay que dejar los egos a un lado y saber hasta dónde llega mi trabajo y donde empieza el de mi compañero, ya que al fin y al cabo, somos todos colegas de profesión.

      Por último quería hacerle un par de preguntas:
      Usted habla de equipo multidisciplinar. ¿Conoce el término interdisciplinar? Desde mi punto de vista mucho más acertado.
      En ningún momento ha hablado de actividad física, ejercicio físico, etc. en su comentario. ¿No lo considera necesario en la intervención sobre personas obesas?

      Espero que sigamos en contacto en este hilo de conversación, de donde pueden salir interesantes conclusiones. Y si alguien más quiere entrar en la conversación, está invitado a hacerlo.

      Un saludo.

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  3. sylviepierre dice:

    Podría hablar horas de esa enfermedad crónica por estar cada
    día acompañando, compartiendo el sufrimiento de las personas con quién trabajo;
    adultos, jóvenes y cada vez más y más niños. Esa enfermedad la conozco, pasé
    por ella y tal un adicto a substancias adictivas tengo que estar alerta y firme
    para no recaer en ella.

    La obesidad es una enfermedad compleja donde unos de los
    factores son conocidos (conducta ante la comida, ejercicio físico, depresión,
    fármacos, etc…) otros desconocidos o/y inconscientes (causas profundas,
    experiencias, genéticas…) Tiene consecuencia física como psicológica

    La obesidad como otra enfermedad llama a una respuesta
    compleja tal como es la enfermedad… y como tendría que ser para cualquiera
    enfermedad. Respuesta global (Multidisciplinar: médica, dietética-nutricional,
    psicológica y coaching)  al servicio del
    cuerpo  y de la mente, respuesta
    integral, profunda para curarse, echar raíces, sentar las respuestas que suelen
    ser CAMBIOS: cambios de hábitos, de forma de vivir… Y eso puede acompañarse de
    otros cambios de vida, causas de la ansiedad, del malestar…

    No es sólo “conocer como comer y lo que hay que comer” sino
    es reeducar la mente, maltratada por las experiencias, por unos malos hábitos,
    por sufrimientos profundos. Destapar los problemas, las emociones, las
    experiencias, deshacer los nudos, abrir las ventanas, tomar aire, volver a
    creer en si mismo, volver a inventar su vida… Curar el cuerpo; bajar de peso,
    volver a poder caminar, a vivir, a sentir, respirar…

    Dejarse Ayudar es un acto valiente, responsable. Es tomarlas
    rendas de su vida. Pedir ayuda es contar, con el profesionalismo de otras
    personas y técnicas para sacar la cabeza del agua, confiar en ellos, dejándose
    coger un tiempo por la mano. Un momento, solo un momento, dejarse llevar hacia
    un camino nuevo de bienestar y de felicidad gracias a la ayuda de profesionales
    de la obesidad.

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    • Juan Carlos Benavente Juan Carlos Benavente dice:

      Muchas gracias por su comentario Sylvie. Es un placer contar con una experta en la materia para que nos ayude a comprender los entresijos de esta enfermedad que no para de aumentar.
      Me resulta interesantísimo su punto de vista, sobre todo porque habla del aspecto psicológico de la enfermedad, quizá el aspecto de la intervención que más desconozco, pero que considero igual de importante que cualquiera del resto de áreas sanitarias que intervienen.
      He tratado con varios pacientes obesos a lo largo de mi carrera como nutricionista y entrenador personal. En más de una sesión lo único que necesitaban esas personas era hablar, hablar de sus miedos y sus preocupaciones. Y lógicamente hasta que el paciente no esté preparado psicológicamente, hasta que sea él mismo el que esté autoconvencido de que quiere cambiar su situación, dietistas-nutricionistas, médicos, entrenadores personales,… no tenemos mucho que hacer. Trabajar el aspecto psicológico es clave.
      ¿Podría contarnos algún caso o situación que se haya encontrado en su trabajo (lógicamente manteniendo el anonimato de los pacientes) que pueda añadir un poco más de luz al aspecto psicológico de la intervención en obesos?

      Muchas gracias de antemano y un saludo.

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  4. Marta Cantero Marta Cantero dice:

    Obesidad y diabetes: un tandem peligroso

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    • Juan Carlos Benavente Juan Carlos Benavente dice:

      Si le unimos hipertensión, dislipemias u obesidad abdominal… estaríamos hablando del temido SÍNDROME METABÓLICO. ¿Les suena esta enfermedad?

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