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Atención farmacéutica y protocolos de actuación en la Oficina de Farmacia

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09/01/2017

Es una práctica habitual acudir a la farmacia ante los primeros signos de enfermedad. Estos suelen ser síntomas menores, percibidos por el paciente como banales, considerando que no es necesario acudir al médico. En concreto, la atención farmacéutica, guiada por criterios científicos y técnicos consensuados entre médicos y farmacéuticos, debe velar por la consecución de los mejores resultados terapéuticos. De forma concreta, con estas actuaciones se pretende conseguir mayor calidad de vida de los pacientes mediante, la mejora de la adherencia al tratamiento y la disminución de los problemas relacionados con los medicamentos y los resultados negativos asociados a la medicación. De todo esto se encarga la Atención Farmacéutica.

Para ello existen protocolos de actuación específicos de cada sintomatología, los cuales son una herramienta útil para llegar a la mejor solución, indicando un medicamento de venta libre o derivando al médico según gravedad del problema. Es importante seguir un guión en este tipo de actuaciones para minimizar los errores y olvidos y conseguir el mejor resultado en el menor tiempo posible y con la mínima dosis y número de medicamentos.

El primer paso de una perfecta atención farmacéutica

Para comenzar, se realiza una entrevista al paciente que acude a la farmacia en la que se debe obtener toda la información posible sobre:

  • Duración de los síntomas.
  • Presencia de otros síntomas no banales (índice de alarma).
  • Toma de otros medicamentos.
  • Presencia de otros problemas de salud.

Tras esto, pueden ocurrir dos cosas, que el farmacéutico considere necesario un diagnóstico médico o que crea conveniente que el síntoma menor sea tratado con un medicamento sin receta concreto.

Basándose en la información recopilada en la entrevista, el farmacéutico debe intervenir, indicando un medicamento sin receta médica y/o medidas no farmacológicas, o bien derivando al paciente al médico si los síntomas se mantienen en el tiempo o son de gravedad. También son de utilidad otros servicios farmacéuticos, como el seguimiento farmacoterapéutico y la educación para la salud.

La elección del principio activo debe estar basada en evidencia científica, siendo preferible la indicación de medicamentos con un solo fármaco. Por ello, el desarrollo de esta actividad por parte del farmacéutico requiere de actualización continua en materia de seguridad y eficacia sobre los principios activos disponibles sin receta para síntomas menores. Además de seleccionar el medicamento más adecuado para el paciente, el farmacéutico debe proporcionar información sobre el objetivo del tratamiento, la posología, la duración del mismo y qué hacer en caso de empeoramiento.

Estos protocolos, suelen estar elaborados por equipos multidisciplinares de atención primaria y basados en las novedades en patologías más frecuentes y en la propia experiencia y evidencia observada en otros pacientes. El farmacéutico, como eslabón de la cadena farmacoterapéutica, ofrece el servicio de atención farmacéutica para conseguir los mejores resultados terapéuticos.

Protocolo de atención farmacéutica ante paciente con pediculosis

A modo de ejemplo, un protocolo de actuación del farmacéutico en caso de pediculosis o “infestación por piojos” sería el siguiente:

  1. Informar sobre el tratamiento más adecuado y su forma de aplicación.

Para esto es necesario conocer la composición y mecanismo de acción de cada uno de los productos disponibles y estar al día de las actualizaciones en el tema.

  • Loción y champú: la loción es la forma más utilizada pues se mantiene durante más tiempo en el pelo, existen con agentes químicos, como es la Permetrina, o con agentes físicos como son las siliconas de origen natural. Los primeros actúan sobre el sistema nervioso del insecto produciendo en primer lugar una fase de agitación seguida de una parálisis general; y los segundos lo exterminan creando una película a su alrededor que provoca asfixia, colapso intestinal y muerte del parásito. En estos últimos, la eficacia no se ve disminuida aunque los piojos se hayan hecho resistentes a tratamientos químicos. También es conveniente en estos protocolos, indicar los productos en desuso por haber reportado poca eficacia o efectos adversos.
  • Liendrera: El tratamiento consistiría en peinar el cabello cada tres días durante la incubación para eliminar los piojos y liendres.
  1. Valorar la derivación del paciente al médico.
  • En pacientes mayores de 12 meses se puede utilizar el producto a base de silicona, los métodos químicos se reservan para mayores de 2 años.
  • En niños menores de 1 año, es necesario derivar al médico pues se debe ajustar dosis para reducir toxicidad.
  • De igual forma, si existe herida en la cabeza se derivará el paciente al médico para que valore que producto recomendar que no afecte a las heridas.
  • En caso de pacientes inmunodeprimidos o con enfermedad neurológica también se aconseja.
  1. Dar consejo e indicar las medidas preventivas. Estas son algunas pautas encontradas en el Manual de Práctica farmacéutica de la Universidad de Navarra:
  • Lavar frecuentemente el cabello, manos y uñas.
  • Aclarar el cabello con agua y vinagre (2:1) y pasar la liendrera para eliminar posibles piojos. El vinagre mantiene el pelo resbaladizo e impide que las liendres se adhieran.
  • Inspeccionar de forma periódica el cabello.
  • No emplear champús antipiojos como método preventivo porque pueden favorecer la aparición de resistencias.
  • Controlar la dosis de pediculicida, pues a mayor dosis, mayor toxicidad.
  • Avisar al colegio o guardería en caso de detectar una infestación.
  • Lavar la ropa en agua caliente y planchar con vapor, sin olvidar toallas, almohadas y otras prendas que haya utilizado el contagiado. Si los objetos se puedan mojar, sumergirlos en vinagre puro unos 15 minutos, y si no pueden mojarse (por ejemplo cascos), meterlos en bolsas de plástico cerradas herméticamente durante un mínimo de 48 horas.

Por tanto, los protocolos de atención farmacéutica son una garantía de buenas prácticas en atención al paciente desde la oficina de farmacia pues agilizan el proceso de indicación, y recogen todas las ventajas e inconvenientes de los tratamientos actualizados, evitando cualquier olvido y dejando poco margen a la improvisación, todo esto con el objetivo de mejorar la calidad de vida del paciente.

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Categorizado en: Farmacia

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