cereales no refinados

¿Cereales refinados o cereales no refinados? Las diferencias

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María Irene Pardo
Licenciada en Farmacia por la Universidad de Granada con un Master Oficial en Nutrición Humana y Master Universitario en Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanza de Idiomas. Cuenta con años de experiencia como especialista en áreas de Sanidad, Dietética y Nutrición.

¿Cereales refinados o cereales no refinados? ¿Cuál es la diferencia entre uno u otro?

La mayoría de nosotros asociamos a los alimentos elaborados a partir de cereales no refinados (integrales) con las dietas de adelgazamiento. Sin embargo, su consumo no está solamente vinculado a los regímenes dietéticos, sino que implica una serie de beneficios más importantes que redundan de manera significativa en la salud de aquellos que los consumen de manera habitual.  ¿Por qué producen estos efectos? ¿Qué los hace diferente de los cereales refinados? Y lo más importante de todo, ¿por qué debemos incluirlos en nuestra dieta? En este post os ”desgranamos sus características” y os  lo contamos.

Grano “desnudo” o “entero”, el quid de la cuestión

La diferencia entre uno u otro estriba en la presencia o no de todas las capas  que conforman al grano entero. Es decir, en si sufren o no algún tipo de procesado que altere su composición primitiva.

En el grano del cereal pueden distinguirse tres partes: una capa más externa que se llama salvado (con cantidades concentradas de fibra, vitaminas del complejo B, hidratos de carbono y fitonutrientes), una capa media o endospermo que representa el 80% del grano total y que contiene proteínas, hidratos de carbono y pequeñas cantidades de vitaminas del complejo B, y una capa interna llamada germen, que en su composición incluye una fuente importante de nutrientes.

Los cereales no refinados (integrales) mantienen intactas todas las capas, mientras que los procesados o refinados eliminan, a través de procesos mecánicos de molienda o tamizado selectivo principalmente, las capas correspondientes al salvado y al germen, perdiendo las propiedades nutricionales que sendas secciones aportaban al grano entero. Al eliminar las partes del grano que contienen mayores cantidades de fibra y nutrientes, los cereales refinados son nutricionalmente menos interesantes que los integrales, aunque presentan unas mejores condiciones de conservación ya que tienen un menor contenido en grasas y aceites, y una textura más fina que los hace más agradables para el paladar. Además, las harinas elaboradas a partir de estos cereales, suelen sufrir un proceso de blanqueado para potenciar su color blanco, para lo que se adicionan compuestos como el bromato de potasio, que a grandes cantidades puede comportarse como un agente cancerígeno.

Los cereales no refinados, por el contrario, conservan todas las propiedades nutricionales representando una fuente ideal de fibra, vitaminas del complejo B, vitamina E, minerales como el hierro, magnesio, fósforo, el zinc o el selenio, hidratos de carbono complejos y otros compuestos bioquímicos y fitoactivos  que los hacen mejores que sus homólogos refinados.

Beneficio del consumo de cereales no refinados

Existen numerosas evidencias científicas que confirman los beneficios de un consumo habitual de alimentos ricos en cereales integrales.

A nivel del tracto gastrointestinal, los alimentos elaborados a partir de estos cereales son eficaces en el tratamiento y prevención del estreñimiento, fundamentalmente por su elevado contenido en fibra que permite aumentar el volumen de las heces, y por ende, la frecuencia y consistencia de las deposiciones. Asimismo, ejercen un papel preventivo en el desarrollo del cáncer, especialmente el cáncer de colon.

El elevado contenido en fibra, es también el responsable de que este tipo de productos sean elegidos en las dietas de adelgazamiento, pero no porque engorden menos – básicamente tienen un contenido energético similar – , sino porque aumentan la sensación de saciedad reduciendo el apetito, y por tanto la cantidad de alimentos que se ingieren.

Los productos integrales son buenos también en el tratamiento de diversas enfermedades crónicas, tales como la diabetes mellitus (su contenido en hidratos de carbono de absorción lenta no produce picos de glucosa en sangre, haciéndolos idóneos para el control de la glucemia), enfermedades cardiovasculares (la fibra entorpece la absorción de colesterol y grasas, ralentizando también la de azúcares, haciendo que los niveles plasmáticos de estas sustancias sean menores. Además su contenido en sustancias antioxidantes protege las paredes de los vasos sanguíneos y las membranas celulares de los glóbulos rojos, de las células musculares y del sistema nervioso) y la obesidad.

Finalmente, la fibra de los cereales integrales se comporta como prebiótico, favoreciendo el desarrollo de bacterias intestinales beneficiosas, que aumentan las defensas de nuestro organismo, manteniendo nuestro sistema inmune reforzado.

Todos estos motivos, hacen de los cereales integrales, la mejor opción para acompañar nuestras comidas. ¡Inclúyelos en tu alimentación y empieza a disfrutar de sus beneficios!

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